Dos mujeres encontraron en el baile una terapia para enfrentar el cáncer y recuperar la esperanza
Cuando el tratamiento parecía agotar sus fuerzas, además del respaldo de sus familias, Jacqueline y Estrella encontraron un aliado inesperado.
Para muchas personas, un diagnóstico de cáncer representa uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Sin embargo, para Jacqueline Moreno y Estrella Pérez, la enfermedad también se convirtió en una oportunidad para descubrir nuevas fortalezas, apoyarse en sus seres queridos y encontrar en el baile una herramienta para sanar física y emocionalmente.
Ambas mujeres enfrentaron distintos tipos de cáncer, pero compartieron un mismo desafío: luchar por sus vidas sin renunciar a la esperanza. Aunque recibieron noticias que las llenaron de incertidumbre, decidieron asumir el proceso con valentía y una actitud positiva frente a cada etapa del tratamiento.
El impacto del diagnóstico y la decisión de seguir adelante
Jacqueline recuerda que una de sus mayores preocupaciones no fue la muerte, sino la posibilidad de dejar a sus hijos y a su esposo. "Siempre hemos creído que vamos a llegar viejitos y juntos", relató al recordar el momento en que recibió el diagnóstico de linfoma.
Por su parte, Estrella confesó que sintió preocupación cuando los médicos le explicaron que debían descartar posibles afectaciones en otros órganos. Sin embargo, ambas coincidieron en que no podían permitirse rendirse. "Esta guerra no la voy a perder", aseguró Estrella, mientras Jacqueline entendió que debía concentrarse en hacer todo lo necesario para superar la enfermedad.
Durante las quimioterapias también tuvieron que afrontar cambios físicos que pusieron a prueba su autoestima. La caída del cabello, las pestañas y las transformaciones en su apariencia fueron algunos de los momentos más complejos. Aun así, decidieron aceptar esos cambios como parte del proceso y continuar adelante.
La danza, un refugio para sanar cuerpo y mente
Cuando el tratamiento parecía agotar sus fuerzas, además del respaldo de sus familias, Jacqueline y Estrella encontraron un aliado inesperado: el baile. Lo que comenzó como una actividad recreativa terminó convirtiéndose en una terapia que les permitió desconectarse de la enfermedad y recuperar energía.
"Me encanta bailar, siento que es una terapia que me ayuda", contó una de ellas al explicar que nunca abandonó esta práctica, incluso después de recibir el diagnóstico. La música y el movimiento se transformaron en espacios donde el dolor quedaba momentáneamente atrás. "Llegaba con dolor hasta en el dedo pequeñito y salía de aquí sin dolor", recordó.
Hoy, ambas mujeres aseguran que ya no se definen por el cáncer, sino por su capacidad para afrontar las adversidades y disfrutar cada momento de la vida. Aunque asistían a la misma academia de baile, se conocieron durante esta entrevista, fortaleciendo un vínculo marcado por experiencias similares y una misma convicción: que siempre es posible volver a sonreír después de los momentos más difíciles.
Su historia se convierte en un ejemplo de resiliencia y esperanza para quienes atraviesan procesos similares, demostrando que la actitud, el apoyo de los seres queridos y actividades que promuevan el bienestar emocional pueden hacer una diferencia significativa durante la lucha contra la enfermedad.



