El inexplicable regreso a la vida de Juan Martín, el niño embestido junto a su familia por conductor borracho
El pequeño de 7 años sobrevivió a un grave accidente ocurrido en noviembre de 2025 en la localidad de San Cristóbal, sur de Bogotá.
Han pasado más de dos meses desde que un taxista borracho arrolló a once personas en el sur de Bogotá. Una ellas murió, Karol de 15 años, pero su hermanito de 7 años, contra todo pronóstico, salió del coma profundo, ya está en casa y hoy al lado de su familia relata cómo han sido sus días.
Juan Martín ya vio cara a cara a la muerte
Se dice mucho sobre una especie de hilo invisible que une a las familias, algo que no se ve, pero que se siente, algo que si se cuida, se hace cada vez más fuerte. Eso lo vivió por muchos años Derly Milena Torres con sus tres hijos, Carol de 15 años, Daniela de 12 y Juan de 7.
"Muchas veces nosotros no le decimos a las personas te amo, te quiero, y es algo muy importante, hacer las cosas a tiempo. Amarse en todo el tiempo, abrazarse en todo el tiempo".
Eso expresa Derly, una auxiliar de odontología de 38 años que siempre cumplió esa regla al pie de la letra. Sus hijos sonreían y disfrutaban, todo iba bien hasta el 8 de noviembre de 2025.
"Estábamos comprando cosas para mi hermana Carol, que ella quería de Navidad. Íbamos bajando y fue el accidente", contó Daniela Arturo Torres, víctima del accidente de Tránsito.
Ese día rompieron el hilo invisible que unía a la familia. Eran las 7:40 de la noche y, según la Fiscalía, un taxista que conducía a toda velocidad, con grado 3 de embriaguez, por una pendiente del barrio La Sierra de San Cristóbal; atropelló a Karol, a Daniela, a Juan Martín y a otras ocho personas.
"Salí corriendo, ahí a la vuelta de mi casa. Tengo que ver todo el accidente, no entendía nada y no sabía que mis hijos estaban ahí. Empecé a gritar como loca hasta que un muchacho me dice: ella es tu hija. Me lancé a cogerla, no podía hacer nada", afirma Derly.
Cuando llegó corriendo desde su casa, a su hijo ya se lo habían llevado. Daniela, aunque herida, había salido casi ilesa, pero Karol estaba muy grave.
Me arrodilló en la ambulancia mientras que el señor reanima a mi hija, pidiéndole a Dios que no se la llevara, que por favor volviera
(...)Cogí las manos del señor mientras reanimaba a mi hija y no podía hacer nada. Ya estaba morada, estaba teniendo paros. Le supliqué a Dios que por favor se salvara, pero fue imposible", cuenta.
Vio morir a su hija, pero aún así avanzaron al hospital y allí, parece que tanta oración dio sus frutos porque a Karol la reanimaron. Para ella se trató de un milagro, el mismo que esperaba un policía que hacía todo por salvar al otro hijo de Derly.
"El niño se estaba ahogando de su propia sangre, tenía coágulos en la nariz, en la boca. Le retiré eso y el niño pudo respirar un poquito mejor (...) Corrí como cuatro cuadras con el niño en mis brazos. El niño me hablaba con los ojos, me lloraba", asegura el subintendente Darwin Martínez, comandante de patrulla del CAI Victoria.
Un riesgo inminente de muerte
Los dos hermanos terminaron en el mismo centro médico. Ambos en estado crítico por un trauma cráneo encefálico y ambos en las oraciones de una mamá desesperada que no entendía lo que pasaba.
Juan Martín estaba vendado, estaba muy muy mal. Le digo: Dios, ¿por qué me haces esto? No he sido mala mamá
El hombre que causó el accidente puso a Juan y a Karol cara a cara con la muerte en un estado de coma inducido, y luego de tres días, ella no aguantó y falleció.
"Faltaron cosas por vivir, por hacer, una niña muy llena de vida y de sueños. Y por ese amor que ella tiene a sus hermanitos tengo que seguir de pie", dice su mamá.
Derly vio morir a su hija prácticamente por segunda vez, y pasó muy poco para que le avisaran de un segundo golpe que según ella no iba a poder resistir.
"Hicieron una junta médica, el niño estaba muy muy mal, con taquicardia. Él sale y me dice - mamá, el niño ya no hay opciones de vida".
Así fue el regreso a la vida de Juan Martín
Karol por años soportó una depresión que superó con ayuda de su mamá y por tres días luchó por su vida en un estado de coma. "A mi hija le salvé la vida tres veces y ya estábamos bien, pero en este accidente sí no pude salvarla", relató Derly, madre de los menores.
Tuvo que sacar fuerzas de donde no tenía para ir a enterrar a su hija y con un dolor, que solo puede sentir una madre, tuvo que regresar al hospital, guardarse las lágrimas y ser fuerte para su hijo de 7 años que seguía aferrándose a la vida en un estado de coma inducido por un trauma craneoencefálico.
El insomnio y las oraciones de rodillas eran cosa de todos los días, lo que más añoraba es que su hijo no se fuera, que no se encontrara todavía con su hermana en el más allá, pero la añoranza parecía desaparecer con un nuevo dictamen médico en el que le decían que ya no había opciones de vida.
“Llegué a la habitación, le cogí la manito a mi hijo porque estaba muy mal y empecé a orar, Dios entregó a mi hijo, ya te llevaste a mi hija, no quiero que te lleves a Juan Martín”, cuenta.
Juan estuvo dormido, como dice él. Pero en ese tiempo, y hasta el día en que posiblemente lo iban a desconectar, asegura que estuvo en el sitio del que tanto temor tenía su mamá, vio a su hermana mayor, lo acompañó e, incluso, se pudo despedir.
Me dijo que yo soy valiente, fuerte, poderoso, que soy un guerrero
Aún se pregunta si se trataba de cielo, lo que sí sabe es que lo que vio fue muy real y que allí incluso pudo hablar con Jesús y con Dios. “Le hablé, le dije hola, y me dijo- hola-, me dijo libérame, tienes que volver con tu familia, ellos te extrañan, con una voz muy suave, tranquila”.
Y casi como si fuera indicación desde el cielo, en la tierra empezó a ocurrir lo que muchos ya creían imposible. “Como a las 5 de la mañana ya Juan empieza a mover la manito y a respirar durísimo”, dice Derly.
En ese momento, recuperó la esperanza. “Lo primero que hice fue abrazarlo, le di muchos besos, y le dije mi amor, estás aquí conmigo, te amo, y fue un mejor momento que pude tener, ahí él todavía no hablaba”.
Luego de unos días, Juan le contó a su mamá lo que vio en ese lugar extraño y, aunque no se lo habían dicho, él señala que ya sabía el destino de su hermana mayor y que lo aceptaba con paz.
Me dice que fue al cielo, vio a su hermana y le dijo que ella se tenía que quedar y que él tenía que volver
(…)También me cuenta que vio a Dios, que él le tocó las manos. He querido transmitir este mensaje porque fue un deseo de Juan Martín, no sé qué propósito tenga”, afirma Derly.
Médicamente hay un concepto conocido como ECM, Experiencia Cercana a la Muerte, que se manifiesta en situaciones de riesgo vital extremo, pero él atribuye la experiencia a lo espiritual.
El 13 de enero a Juan por fin le dieron de alta y es solo el primer paso para todo lo que viene porque mientras el responsable del accidente enfrenta la justicia, este pequeño nuevamente tendrá que visitar el quirófano, es quizá la última gran prueba.
Sin duda Juan luchó con todo lo que tenía por su vida. Ni el atropellamiento de 11 personas por un taxista borracho, ni el coma en el que permaneció por más de un mes, ni una cirugía de más de 7 horas en su cabeza impidieron que siguiera adelante con la sonrisa que lo caracteriza. Eso sí, hubo un poco de ayuda.
“Llegó un momento en que me bloqueé dentro del carro, tratando de que llegáramos rápido al hospital, que el niño me mostrara que todavía estaba conmigo. Y así fue, nunca sentí que me abandonara”, contó el subintendente Martínez.
Y es que él y el patrullero Daniel Tovar fueron sus héroes, los primeros en auxiliarlo.
“Ellos tomaron la decisión en un momento y cogieron al niño. Si no hubiera sido por ellos Juan Martín no estaría en este momento”, dice Derly.
Parecía imposible que después de ese impacto se recuperara, pero hoy está en su casa. Sí, en una silla de ruedas, pero sabe que es algo temporal. Ya mueve manos y pies, así que para los que lo quieren ver caminar, solo es cuestión de tiempo.
“Estamos muy contentos como familia y dándole todo el amor para su recuperación”.
Y Juan es muy perseverante, a pesar de una pequeña fractura en su pelvis, lo sigue intentando. Viene un camino largo y de mucha paciencia.
“Estoy muy agradecida también con el Hospital Santa Clara, los médicos muy profesionales, al neurólogo, al doctor que ha estado todo el tiempo pendiente, a los enfermeros”, expresa la mamá de Juan Martín.
Y queda un reto más, el impacto fracturó parte de su cráneo, por ello en julio será sometido a cirugía de reconstrucción frontal. Es la última prueba para este pequeño gigante y toma como ejemplo a su persona favorita para superarla.
“Dios me ha dado mucha fortaleza, pero no quisiera que nadie volviera a pasar eso. Que las autoridades pongan más restricciones, sean más estrictos”.
La familia afronta ahora la incertidumbre por el proceso al responsable del accidente
Como José Eduardo Chalá fue identificado el hombre que iba manejando el taxi. La prueba de alcoholemia arrojó grado 3, unas 9 cervezas que terminaron en 11 heridos, fue enviado a la cárcel preventivamente al aceptar cargos por tentativa de homicidio y lesiones personales dolosas agravadas.
Pero tras el fallecimiento de Karol días después, las cosas cambiaron. “Uno de los cargos pasó de ser una tentativa de homicidio a un homicidio agravado por tratarse de una menor de edad que lamentablemente perdió la vida. Y eso conduce a que, en esta segunda audiencia de adición de la imputación, el taxista involucrado en los hechos no haya aceptado esta adición de la imputación”, señaló Juan Felipe Amaya, abogado de las víctimas.
En febrero, un juez determinará si hay o no culpabilidad por la muerte de Karol. “Lo cierto es que las víctimas confían plenamente que la justicia, con su actuación logrará demostrar la responsabilidad en cada uno de los cargos que les fuera imputado”, agregó el abogado.
Y es que no fue solo un accidente, fue la decisión de consumir alcohol y conducir teniendo en cuenta el riesgo que eso implica. Por eso para esta familia es difícil perdonar.


