Revelan presencia de residuos de medicamentos en el río Bogotá: ¿qué consecuencias hay?
El estudio también identificó prácticas ciudadanas que podrían facilitar la llegada de estos compuestos a las fuentes hídricas.
Noticias RCN
07:09 p. m.
La presencia de sustancias farmacéuticas en los cuerpos de agua se ha convertido en una problemática ambiental.
En ese contexto, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) adelantó una investigación para evaluar la existencia de contaminantes emergentes de tipo farmacéutico en la cuenca del río Bogotá.
El estudio buscaba conocer qué compuestos están presentes en el agua y comprender cómo algunas prácticas cotidianas relacionadas con el consumo, almacenamiento y disposición de medicamentos pueden contribuir a que estas sustancias terminen en el ambiente.
¿Qué son los contaminantes emergentes y por qué preocupa su presencia en el agua?
Los contaminantes emergentes son sustancias que, tradicionalmente, no han hecho parte de los programas convencionales de monitoreo ambiental. Sin embargo, su presencia en ríos, quebradas y otros cuerpos de agua puede representar riesgos para los ecosistemas y la biodiversidad.
Dentro de este grupo se encuentran medicamentos, productos de cuidado personal y otros compuestos químicos que se originan en diferentes actividades humanas.
El interés por analizar estas sustancias está relacionado con su capacidad de permanecer en el ambiente y llegar a los cuerpos de agua. Por esa razón, la investigación busca establecer qué compuestos farmacéuticos pueden encontrarse en la cuenca del río Bogotá y analizar los posibles riesgos ambientales asociados con su presencia.
¿Qué encontró la encuesta realizada a habitantes de la cuenca?
Como parte del estudio, el equipo científico de la CAR realizó una encuesta a 207 personas pertenecientes a diferentes sectores de la cuenca del río Bogotá.
El objetivo era conocer las prácticas relacionadas con el consumo, el almacenamiento y la disposición final de los medicamentos en los hogares.
Entre los resultados identificados durante el estudio se encontró que en algunos hogares son frecuentes prácticas como comprar medicamentos sin fórmula médica, suspender tratamientos antes de terminarlos y acumular productos sobrantes o vencidos.
Estas conductas pueden generar residuos farmacéuticos que, dependiendo de la manera en que sean desechados, pueden terminar llegando al ambiente.
¿Cómo están desechando los medicamentos los ciudadanos?
Uno de los datos relevantes de la investigación está relacionado con la forma en que las personas se deshacen de los medicamentos que ya no utilizan.
Cuatro de cada diez personas consultadas manifestaron que arrojan los medicamentos a la basura convencional.
Otros ciudadanos aseguraron que prefieren guardarlos en sus hogares, mientras que algunos indicaron que los arrojan por el sanitario o el lavamanos.
Estas prácticas pueden facilitar que los compuestos farmacéuticos lleguen a las fuentes hídricas y, posteriormente, permanezcan en el ambiente.
¿Qué medicamentos fueron identificados en los análisis?
Los análisis realizados permitieron detectar diferentes compuestos farmacéuticos de uso común. Entre las sustancias identificadas se encuentran analgésicos, antibióticos y antihipertensivos.
Por otro lado, el estudio también incluyó monitoreos ambientales en 15 puntos distribuidos a lo largo de la cuenca del río Bogotá.
Las muestras fueron tomadas en un recorrido que va desde Villapinzón hasta el Salto del Tequendama.
Dentro de los puntos analizados también se incluyó la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Salitre.
¿Qué efectos pueden tener estos compuestos en el ambiente?
De acuerdo con la literatura científica consultada en el marco de la investigación, los contaminantes farmacéuticos pueden generar diferentes efectos sobre el ambiente.
Entre los posibles impactos se encuentran afectaciones sobre organismos acuáticos, el favorecimiento de procesos de resistencia bacteriana y la acumulación de sustancias en sedimentos y tejidos vivos.
Además, estos compuestos podrían transferirse a sistemas agrícolas que son irrigados con agua contaminada.
Aunque los resultados de la investigación no buscan generar alarma entre la ciudadanía, sí plantean la necesidad de reflexionar sobre la manera en que se consumen, almacenan y desechan los medicamentos en los hogares.

