Incendio en Villa de Leyva: más de ochenta hectáreas de bosque andino quemadas
Las llamas, que alcanzan hasta cinco metros de altura, avanzan rápidamente impulsadas por los fuertes vientos.
Noticias RCN
01:12 p. m.
Una densa nube de humo cubrió el cielo de Villa de Leyva este fin de semana, mientras un gigantesco incendio forestal consume el cerro San Marcos y se extiende hacia la reserva natural de Iguaque, uno de los ecosistemas más importantes de Boyacá.
El fuego, que inició en la tarde de este sábado, ha destruido más de 80 hectáreas de bosque andino y vegetación nativa, generando pérdidas incalculables para la flora y fauna de la región.
Las llamas, que alcanzan hasta cinco metros de altura, avanzan rápidamente impulsadas por los fuertes vientos y la difícil topografía del terreno. Más de 200 personas entre bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Ejército y comunidad trabajan desde hace 22 horas para contener la emergencia.
Apoyo aéreo y operativo en tierra
Cuatro aeronaves con sistema Bambi Bucket realizan descargas de agua y retardante sobre el cerro, mientras brigadas forestales intentan controlar los focos en tierra. El gobernador Carlos Amaya dispuso helicópteros adicionales y el presidente de la República ordenó el despliegue de 12 aeronaves utilitarias de la Fuerza Aérea y el Ejército.
La defensa civil confirmó que el incendio habría sido provocado por manos criminales, lo que agrava la situación y abre una investigación judicial. “Estamos en la reserva natural de Iguaque, un ecosistema vital para el abastecimiento de agua potable de Villa de Leyva, Arcabuco y Chiquita”, señaló el coronel Luis Felipe Pérez, director de la defensa civil de Boyacá.
Comunidades en riesgo y fauna afectada
El fuego avanza a tres kilómetros del casco urbano de Villa de Leyva, lo que obligó a evacuar preventivamente el hotel Duruelo. La comunidad pide más apoyo para enfrentar las llamas que amenazan con extenderse hacia zonas pobladas.
En medio de la emergencia, la Policía de Boyacá recorre el cerro para rescatar animales que intentan escapar del fuego. “Los más indefensos están sucumbiendo y necesitan ayuda”, señalaron los uniformados, mientras voluntarios y habitantes se suman a la tarea de preservar la vida en este santuario natural.


