Menores desaparecidos en Bogotá: cifras, testimonios y respuestas oficiales
Nicolás Contreras, de 15 años, salió de su colegio en el barrio Bosa Palestina el pasado 15 de mayo. Desde entonces, su familia no ha vuelto a saber de él.
Noticias RCN
08:34 p. m.
Cada reporte de un niño o adolescente desaparecido desata una angustia que no da espera. Familias que salen a buscarlos, alertas que se activan y una pregunta que hoy queremos poner sobre la mesa: ¿qué está pasando en Bogotá con los menores que desaparecen?
El caso de Nicolás y las cifras del distrito
Nicolás Contreras, de 15 años, salió de su colegio en el barrio Bosa Palestina el pasado 15 de mayo. Desde entonces, su familia no ha vuelto a saber de él. Han pasado cuatro meses y cinco días. “Hemos sido la familia buscadora. Nosotros mismos tenemos que salir a las calles a buscar respuestas, las cuales no hemos tenido”, relató uno de sus allegados.
El caso de Nicolás es uno de los que se suman a las cifras oficiales. Según el distrito, en lo corrido del año se han reportado 294 menores desaparecidos. De ellos, 162 han sido encontrados, pero aún 19 permanecen sin noticias.
Para las organizaciones que acompañan a las familias, las causas son diversas: desde la influencia de las redes sociales y retos virales, hasta la instrumentalización de adolescentes por parte de bandas criminales, pasando por situaciones de rebeldía, maltrato o falta de comunicación en los hogares.
¿Fenómeno creciente o más visible?
Desde la administración distrital se asegura que en más del 75% de los casos los menores desaparecen por voluntad propia y que, cuando regresan a casa, el seguimiento no siempre continúa. “Cuando vuelven a encontrar a los menores o los menores regresan, las familias se niegan a darnos información”, explican voceros oficiales.
Mientras se discute si se trata de un aumento real o de un fenómeno más visible, las distintas voces, entre ellas las de Fabián Puentes, concejal de Bogotá, coinciden en un punto: las primeras horas son clave para encontrar a un menor. Por eso se insiste en acelerar la activación de la alerta rosa, rompiendo barreras administrativas y presupuestales para que la búsqueda sea inmediata.
Sin embargo, para las familias que siguen esperando noticias, el tiempo se convierte en un enemigo. “Esto me tiene el alma partida. No poder saber nada de mi hijo y seguir la vida como si fuera normal”, expresó la madre de Nicolás.
Más allá de las cifras, cada reporte tiene una historia detrás que merece ser investigada.



