Padre reconstruyó el doloroso hallazgo de Juan Felipe Giraldo tras el desplome del Hotel Dibeni
El joven comerciante de 24 años quedó sepultado en el hotel días antes de su boda. Su padre lo buscó incansablemente entre las ruinas hasta encontrarlo.
Yhonay Díaz
08:56 p. m.
El terremoto que sacudió a Pereira hace un mes dejó historias desgarradoras que aún resuenan en el eje cafetero.
Entre las víctimas se encuentra Juan Felipe Giraldo, un joven de 24 años que viajó desde Bogotá y perdió la vida sepultado bajo los escombros del hotel donde se hospedaba.
La búsqueda de Juan Felipe duró cuatro días en los que su padre removió escombros sin descanso hasta encontrar su cuerpo el 14 de agosto, apenas dos días antes de su boda.
Es un momento de destrozarse uno en mil pedazos, o sea, ya ese momento, yo pienso que si hay momentos en la vida que uno quiere olvidar son esos.
Juan Felipe fue encontrado por su padre dos días antes de su boda
Juan Felipe había viajado a Pereira siguiendo los pasos de su padre en el negocio del comercio, actividad que compartían y que motivó aquel fatídico viaje.
"No, yo me llevo las cosas buenas, la sonrisa de él, era una persona muy alegre, muy recochero", expresó su padre al recordarlo.
Después de cuatro días de intensa búsqueda, su padre logró hallarlo entre los escombros de una de las habitaciones del hotel, pero sin vida.
El joven se iba a casar dos días después de su hallazgo. Tenía todo listo, pero la tragedia no le permitió llegar al altar con la mujer de su vida, con quien dejó un hijo de dos años y una vida por delante.
El dolor de un padre que luchó hasta hallar a su hijo
El regreso a Bogotá y a la rutina laboral del padre de Juan Felipe ha sido un proceso complejo. Aún carga el dolor en el pecho por haberlo perdido en un abrir y cerrar de ojos. Dos minutos trágicos que acabaron con los sueños de una familia.
Sin embargo, encuentra fuerzas en los recuerdos de su hijo. "Donde quiera que esté, yo sé que está con el señor”.
En su lugar de trabajo, el padre tiene una serie de cuadros que los amigos de Juan Felipe le regalaron en homenaje a su hijo.
También guarda el casco que utilizó durante los días de búsqueda entre los escombros, objetos que lo conectan con su hijo no desde el sufrimiento, sino desde el amor paterno.
Con la sonrisa, no más. Con esa sonrisa y con esa alegría. Por eso no le quise hacer reconocimiento a la cara. Me llevó de Juan Felipe la sonrisa que tenía, una sonrisa contagiosa, alegre.
A un mes de la tragedia, la historia de Juan Felipe Giraldo representa una de las pérdidas humanas que dejó el devastador terremoto del pasado 10 de agosto, una tragedia que le cambió la vida a muchas familias.



