Historias de la tragedia en Venezuela: espera todos los días el silbido de su sobrino en el edificio que lo sepultó
Clariveth Sequeira va todos los días a las ruinas de un edificio en La Guaira buscando señales de vida de su sobrino que está debajo de escombros.
Noticias RCN
08:47 p. m.
El silbido de una mujer que sobrevivió al doble terremoto en Venezuela resuena cada mañana entre los escombros de un edificio colapsado en Tanaguarina, La Guaira.
Desde hace siete días, Clariveth Sequeira se presenta puntualmente frente a las ruinas donde permanece sepultado su sobrino, víctima de los terremotos que sacudieron Venezuela.
Su ritual es desgarrador. Todos los días silba con la esperanza de escuchar el mismo sonido de regreso y confirmar que su sobrino sigue con vida bajo las toneladas de concreto.
Busco a mi sobrino que desde el día que pasó la tragedia se encuentra bajo estos escombros. Yo como venezolana me siento realmente abandonada como familiar.
Denuncian falta del Estado en la búsqueda de sobrevivientes en Venezuela
En el sector donde permanece Clariveth, la ayuda oficial ha brillado por su ausencia. "Aquí la gente la han sacado porque los mismos familiares, la misma comunidad, los mismos vecinos, con uñas, con sus propias manos, es que han sacado a las personas", manifestó, evidenciando la falta de respuesta gubernamental en las labores de rescate.
La situación en La Guaira refleja lo que ocurre también en numerosos puntos de Caracas, donde se han improvisado refugios en carpas para albergar a los damnificados. La plaza Altamira de Caracas, en el municipio de Chacao, es uno de los espacios donde cientos de personas permanecen a la intemperie tras perder sus hogares, sin saber qué pasará con ellos cuando todo regrese a la normalidad.
De acuerdo con el anuncio oficial del régimen venezolano, la cifra de fallecidos asciende a 2.295 personas, mientras que los heridos superan las 11.200 personas.
Tía se niega a abandonar el edificio donde permanece su sobrino
A pesar de que han transcurrido siete días desde la tragedia y las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con cada hora, Clariveth se niega a abandonar su vigilia.
El régimen venezolano decretó siete días de duelo, pero para esta mujer y miles de familias, el dolor apenas comienza.
La búsqueda de su sobrino continúa de manera rudimentaria, con escasos socorristas profesionales y el apoyo mayoritario de vecinos y familiares que trabajan con sus propias manos.



