Habilidades blandas: la clave para formar estudiantes autónomos y con pensamiento crítico
La creatividad, la empatía y la capacidad de tomar decisiones son habilidades que pueden comenzar a desarrollarse desde los primeros años de vida.
Noticias RCN
07:48 a. m.
La creatividad, la empatía, la capacidad de resolver problemas y la toma de decisiones cumplen un papel fundamental en el desarrollo de los estudiantes, especialmente cuando estas habilidades comienzan a estimularse desde la primera infancia.
En Medellín, el Vermont School trabaja en el fortalecimiento de estas competencias a través de un modelo que busca promover la autonomía y el pensamiento crítico.
Durante los primeros años de vida, los niños manifiestan interés por comprender su entorno, formular preguntas, crear y relacionarse con otras personas. Estas capacidades pueden convertirse en herramientas para su trayectoria escolar y su vida adulta cuando cuentan con un acompañamiento pedagógico intencionado.
La creatividad como herramienta para aprender
Investigaciones de la Fundación Botín señalan que el trabajo de la inteligencia emocional entre los 5 y los 9 años fortalece la empatía.
Por su parte, la Sociedad para la Investigación del Desarrollo Infantil calcula que la formación en habilidades blandas, como la creatividad, puede incrementar el rendimiento académico en más del 10%.
Vermont School Medellín desarrolla el programa Vermont Skills, una propuesta que integra la creatividad, la innovación y el desarrollo socioemocional en las actividades de clase.
Los estudiantes participan en experimentos científicos, construyen soluciones tecnológicas para situaciones cotidianas y desarrollan proyectos artísticos y deportivos que requieren disciplina y autorregulación.
¿Cómo transformar las habilidades blandas en pensamiento crítico?
Jay Subramanian, rector de la institución, destaca que las habilidades técnicas pueden transformarse rápidamente, mientras que la capacidad de adaptación permanece como una herramienta esencial.
Según su planteamiento, la tecnología puede ejecutar tareas con rapidez, pero no sustituye el criterio, la empatía ni las decisiones guiadas por principios éticos.
Para el directivo, trabajar desde los primeros años en ciudadanía global, innovación y emociones permite que los estudiantes desarrollen recursos para desenvolverse en escenarios complejos.
El modelo educativo se desarrolla mediante programas relacionados con ciudadanía global, humanidades y artes, deportes y el enfoque STEM, que integra ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Los niveles de aprendizaje de habilidades blandas
Estas áreas se abordan a través de experiencias prácticas, ajustadas a la edad y al nivel de madurez de los alumnos.
En preescolar, las actividades sensoriales y lúdicas estimulan la observación y el trabajo en equipo. Durante la primera infancia, los estudiantes rotan por las cuatro áreas del programa, una dinámica que les permite explorar diferentes disciplinas y descubrir intereses.
Cuando llegan a primaria alta, los alumnos pueden elegir las líneas en las que desean profundizar, entre ellas robótica, música, artes o disciplinas deportivas. Esta posibilidad busca fortalecer la toma de decisiones y mantener la motivación por el aprendizaje.
La ciudadanía global atraviesa las distintas actividades y promueve el liderazgo ético, los valores y la responsabilidad con la comunidad. A través de este proceso, los estudiantes aprenden a colaborar con personas diferentes, expresar sus ideas con claridad y afrontar el error como parte de la búsqueda de soluciones creativas.
Así, las habilidades blandas se convierten en un componente de la formación escolar que busca preparar a los niños no solo para responder a los retos académicos, sino también para actuar con autonomía, criterio y responsabilidad frente a los desafíos de su entorno.



