Bogotámayo 16, 2021hace un mes

La radiografía de un moribundo llamado Transmilenio

La pandemia le dio la estocada casi mortal a un sistema de transporte que nació herido, y que desangra sus arcas desde hace 20 años.

La empresa de transporte del Tercer Milenio, Transmilenio es el corazón de la movilidad de la capital del país y uno de los sistemas de transporte público en Colombia que está en riesgo por cuenta de la pandemia del covid-19.

Su riesgo radica en que en un día sin contingencia sanitaria podía mover 4´500.000 personas, pero hoy el sistema solo está transportando 2´200.000 pasajeros diarios, situación que si se traspasa al ámbito económico significa que Transmilenio tiene un déficit de 1.9 billones de pesos.

En el 2020 los ingresos del sistema fueron de un poco más de un billón de pesos, pero los costos de operación casi que se triplicaron; en total, Transmilenio requería de 2.9 billones de pesos para poder operar.

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¿Está en riesgo el sistema de transporte de los bogotanos?

  • Sitp:

El Sitp tiene en total 6.200 buses que hacen parte del componente troncal del sistema, los que comúnmente conocemos como los azules. El uso de estos vehículos por parte de los pasajeros ha bajado considerablemente en el último año.

Mientras en 2019 el Sitp tuvo 400 millones de validaciones, en el 2020 solo tuvo 215 millones de accesos.

Por lo anterior, el déficit en los azules asciende a los 298 mil millones de pesos.

  • Transmicable:

La operación de Transmicable comenzó en diciembre del año 2018.

En total son 163 cabinas las que, diariamente, entre las 4:30 de la madrugada y las 10 de la noche vuelan por los cielos de la localidad de Ciudad Bolívar.

Pero, el cable también ha sufrido con la pandemia: antes de esta se validaban 25 mil pasajes al día, y hoy solo son 14 mil durante las 17 horas y media de funcionamiento.

  • Componente troncal transmilenio:

Para dimensionar la magnitud del problema financiero que afronta Transmilenio, es relevante entender que:

Por cada pasaje validado en el componente troncal, el sistema hace dos años debía poner 213 pesos más para cubrir todos los gastos de operación, pero, en el 2020 y debido a la contingencia por el covid 19, el sistema debía subsidiar 2.903 pesos más por cada pasaje, es decir, pagaba 3.116 pesos.

Según datos de la entidad, solo en el componente troncal se dejaron de percibir más 758 mil millones de pesos el año anterior.

Transmilenio proyecta que durante el 2021 no sea superado el déficit, y que, por contrario, el hueco financiero de este año supere los 750 mil millones de pesos.

A lo anterior, también es importante añadir la existencia de situaciones que vulneran aún más la operación del sistema, y que van en detrimento de sus arcas.

Estos ‘pecados de Transmilenio’ tienen al sistema en una encrucijada, y datan de hace 20 años, cuando comenzó a rodar el primer bus articulado por la ciudad.

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  • Falta de implementación total del Sitp:

Los buses del SITP, los azules, hoy no llegan a todos los barrios, no alimentan por completo las troncales del sistema y muchos siguen siendo los viejos colectivos tradicionales, llamados "provisionales". 

Como si fuera poco, lo que recibe por tarifa de cada usuario no le alcanza para pagar la operación, por esto, mientras cada pasajero paga 2.300 pesos por el pasaje en SITP, el Distrito debe poner 4.129 pesos.

  • Los colados:

Según el propio sistema, aproximadamente 15 de cada 100 personas que ingresan al sistema no pagan el pasaje.

Estos colados o se saltan el torniquete o ingresan irregularmente por lugares no autorizados. De esta manera el sistema deja de recibir 215 mil millones de pesos al año.

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  • Falta de fuentes alternativas de ingreso

Transmilenio no ha logrado encontrar su punto de equilibrio y según expertos financieros, a punta de tarifa jamás lo hará.

Por lo anterior, la ciudad debe implementar otras estrategias de movilidad, en la que pueda adquirir recursos para inyectárselos al sistema.

Por todo este rosario de debilidades que tiene el sistema, tres operadores que agrupaban a los pequeños transportadores: Coobus, Egobus, y Tranzit, cayeron en la quiebra.

Han sido décadas difíciles para el sistema, pero el 2020 ha sido el peor de todos.

La pandemia obligó a disminuir la operación: fueron 500 millones de validaciones menos y el resultado es que hoy se habla de un hueco fiscal de 2.1 billones de pesos.

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¿Qué alternativas quedan para no caer en la quiebra?

Por toda esta fuga de ingresos, el sistema de Transmilenio ha vivo 2 décadas de viacrucis financiero, y el hueco en las finanzas del sistema se incrementó con la crisis sanitaria.

La alcaldesa Claudia López, le pidió al Gobierno Nacional un salvavidas a través del FOME (Fondo de Mitigación de Emergencias).

La discusión con el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla es si financia el 70 o 50 por ciento de la operación del sistema masivo de los bogotanos.

Para el director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional está opción solo ayudaría a que la quiebra de Transmilenio no se genere en el corto plazo.

“No hay suficiente tierra para tapar este cráter. Es insuficiente porque ese acuerdo solamente ataca los sobrecostos que hay por pandemia, pero no ataca los sobrecostos estructurales del sistema”, dijo José Stalin.

Por su parte el gerente de Transmilenio, Felipe Ramírez, descartó un crédito con la banca nacional o internacional, porque según informó la ciudad no cuenta con las garantías para pagarlo, Bogotá no tiene cupo para endeudarse más.

Desde el Concejo de la ciudad dicen que una opción para darle aire a las finanzas del sistema es que se renegocien los costos con los operadores.

Emel Rojas, concejal de la ciudad, asegura que en época de pandemia las empresas que operan el sistema han elevado sus costos operativos.

“16 de los 18 operadores incrementaron su canasta de costos para que le llegue mucho más del FET, del fondo de estabilización tarifaria, es decir, la diferencia entre la tarifa que pagan los usuarios y la tarifa que se le paga a ellos por operadores.

Expertos en finanzas aseguran que, para permitirle más ingresos al sistema, se le debe quitar la competencia que le impuso con el Sitp provisional.

Además se debe ejercer más control al transporte informal.

Otra alternativa es capturar más recursos de otras fuentes para inyectarle al sistema.

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Los expertos en movilidad dicen que la forma es cobrándole al carro particular, desde parquear en la vía hasta transitar por las zonas más concurridas de la ciudad, y a pesar de todas estas medidas, hay que seguir ajustando el bolsillo.

Ever Velandia, experto en movilidad de la Universidad de la Salle, resalta que es urgente por el medio ambiente y por costos, migrara energías limpias.

“Hemos hablado que los buses eléctricos aportan al ambiente, pero aquí también tenemos que hablar que los buses eléctricos se convierten en una alternativa para que existan unos modelos donde la energía eléctrica tenga menor costo mucho más bajo y la ciudad de Bogotá como dueña de las empresas de energía pueda establecer unas tarifas preferenciales”.

Lo preocupante de este panorama es que, de no tomarse medidas inmediatas para oxigenar las finanzas de Transmilenio, este problema se puede agudizar con la llegada de otro medios de transporte como el metro o el tren de cercanías.

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Esteban Pérez  - Lezly Pérez / NoticiasRCN.com

Por: NoticiasRCN.com
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