Restaurante con 23 años de historia en Bogotá cerró definitivamente sus puertas: así fue el anuncio
Restaurante con 23 años de historia en Bogotá cerró definitivamente sus puertas. Gostinos se despide tras dos décadas marcando la gastronomía del Caribe y Pacífico.
Noticias RCN
05:59 p. m.
Tras 23 años de historia, el restaurante Gostinos anunció el cierre definitivo de sus operaciones, marcando el final de una etapa que dejó huella en la gastronomía del Pacífico y el Caribe en la capital de la República.
El anuncio se hizo oficial a través de sus redes sociales y generó reacciones de nostalgia entre clientes habituales y vecinos de los sectores donde tuvo presencia.
El establecimiento fue durante años un punto de encuentro en zonas estratégicas como La Macarena, en Bogotá, además de locales en centros comerciales de alto flujo como Centro Comercial Andino y Gran Estación.
Así fue la despedida de Gostinos
En su comunicado de despedida, Gostinos resaltó el vínculo construido con su clientela a lo largo de más de dos décadas.
“Hoy nos despedimos, pero con el corazón lleno de gratitud, agradecemos profundamente a nuestra distinguida clientela, quienes durante estos 23 años nos acompañaron y fueron parte de nuestra historia, disfrutando de la gastronomía del Caribe y Pacífico, compartiendo risas, alegrías, celebraciones especiales y reuniones de negocios alrededor de nuestras mesas”, señaló el restaurante.
La despedida también incluyó un reconocimiento a quienes hicieron posible el proyecto. “Hoy Gostinos cierra una maravillosa etapa y se despide dando las gracias a todos los que hicieron posible este sueño: clientes, proveedores, colaboradores y directivos”, agregó el mensaje.
El impacto del cierre en La Macarena
El cierre de su sede principal en el Pasaje Mompox representa un cambio significativo para La Macarena, un barrio históricamente reconocido por su oferta bohemia y culinaria.
Gostinos funcionó durante años como un ancla comercial, resistiendo fluctuaciones económicas y los duros desafíos que dejó la pandemia en el sector gastronómico.
Su salida deja un vacío simbólico en una zona que ha visto transformarse su panorama comercial, y reabre el debate sobre la sostenibilidad de restaurantes tradicionales en una ciudad que cambia a gran velocidad.


