Así fue el último debate Bolsonaro - Lula, a solo horas de la segunda vuelta presidencial en Brasil
El costo de los alimentos, los impuestos, la inseguridad y las acusaciones de corrupción dominaron el último debate entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Reuters
12:58 p. m.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador brasileño Flávio Bolsonaro protagonizaron el viernes el último debate televisado antes de la segunda vuelta presidencial en Brasil.
El encuentro estuvo marcado por las diferencias sobre el costo de vida, las políticas sociales y la seguridad, además de los ataques personales y las acusaciones mutuas de corrupción.
El cara a cara se extendió durante más de dos horas. Con las encuestas mostrando una contienda estrecha, ambos candidatos buscaron convencer a los electores indecisos y reforzar sus argumentos antes de la votación del domingo.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había superado a Lula en la primera vuelta, celebrada a comienzos de octubre. Sin embargo, los sondeos de opinión situaban a los dos aspirantes prácticamente empatados, lo que aumentó la importancia de este último encuentro de campaña.
El costo de vida dominó el enfrentamiento en el debate
Durante el debate, Lula defendió las políticas de su Gobierno relacionadas con los incrementos del salario mínimo por encima de la inflación. También destacó que su administración contribuyó a que millones de brasileños salieran de la situación de hambre.
El mandatario cuestionó la preparación de su rival y afirmó que Bolsonaro podía memorizar argumentos sin comprenderlos. Además, sostuvo que en la urbanización cerrada donde vive el senador no se experimentan las mismas dificultades económicas que afectan a otros sectores de la población.
Bolsonaro respondió con críticas al aumento de los precios de los alimentos durante el mandato de Lula. También cuestionó la reforma fiscal aprobada por el Gobierno y advirtió que las nuevas normas podrían incrementar la carga tributaria para los consumidores.
El senador lanzó otro ataque contra el presidente al señalar que vive en un palacio de lujo y está alejado de las dificultades cotidianas de los ciudadanos para hacer mercado.
Los temas económicos ocuparon buena parte de la discusión, en la que ambos insistieron en sus propuestas electorales y buscaron responsabilizar a su contrincante por los problemas que enfrenta la población.
Cruce personal entre los candidatos terminó en disculpas
Aunque en los primeros segmentos los candidatos se concentraron principalmente en los asuntos establecidos para la discusión, el tono cambió cuando Bolsonaro hizo una referencia a la pérdida del meñique izquierdo de Lula, quien sufrió ese accidente mientras trabajaba como tornero en una fábrica.
El senador afirmó que el presidente entregaba beneficios a los brasileños con una mano, pero les quitaba con nueve dedos. Lula rechazó la expresión y exigió una rectificación.
“No voy a aceptar que un ricachón, con una práctica política muy cuestionable, me llame ‘nueve dedos’”, respondió el mandatario.
Bolsonaro terminó disculpándose por la expresión, aunque aprovechó el momento para cuestionar a Lula por la inseguridad y el endeudamiento de los brasileños.
Acusaciones de fraude al cierre del debate
La tensión aumentó durante los últimos minutos, cuando los candidatos pudieron interactuar sin la intervención del moderador. En ese tramo, ambos intentaron vincular a su adversario con presuntas irregularidades relacionadas con la entidad crediticia Banco Master.
Lula presionó a Bolsonaro por sus supuestos vínculos con Daniel Vorcaro, un banquero encarcelado. Por su parte, el senador interrogó al presidente sobre las acusaciones que involucraban a su hijo en un presunto fraude relacionado con las pensiones.
El debate se convirtió así en uno de los últimos momentos decisivos de la campaña, con los aspirantes enfrentados tanto por sus propuestas como por los señalamientos que intercambiaron durante la transmisión.
La legislación electoral brasileña prohíbe a los candidatos emitir anuncios en radio y televisión a partir del sábado. No obstante, ambos pueden continuar con sus mítines hasta las últimas horas de la jornada.



